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La doctrina del shock

Economía, Reflexion

May 8, 2009

La historia es esta: encontré este vídeo navegando por internet, aprovechando que hoy no tengo clases en la noche.

A la autora (Naomi Klein), ya la conocía por referencias a su libro No Logo, que hace un tiempo tuvo bastante difusión. Me llamó mucho la atención el mensaje impactante de fondo, aunque el tufillo de conspiración estilo Fringe y X-Files, me hacía pensar que había algo que no terminaba de encajar en esta historia.

Según el vídeo, que es en realidad un resumen del libro del mismo nombre, el pensamiento de libre mercado es algo que ha venido aplicándose con apoyo de gobiernos malvados, que se aprovechan de grandes crisis (provocadas o no) para aplicar medidas impopulares y no tener mucha resistencia por parte de la población.

El sistema de aplicación está basado en la doctrina del shock, método que establece que una persona tiene mayor disposición a obedecer o ser sometida después de haberle aplicado algún tipo de trauma. El Lord Voldemort encargado de llevar esto al campo económico-político, según la autora, es Milton Friedman.

Para probar su teoría Klein menciona una de las citas más famosas de Friedman

Only a crisis actual or perceived produce a real change

Esto probaría sus intenciones oscuras. Pero la cita completa de la frase es

Only a crisis, real or perceived, produces real change. When that crisis occurs, the actions that are taken depend on the ideas that are lying around. That, I believe, is our basic function: to develop alternatives to existing policies, to keep them alive and available until the politically impossible becomes politically inevitable.

Esta frase traducida al español sería algo así como “Solo una crisis, real o percibida, produce un verdadero cambio. Cuando ocurre, las acciones que son tomadas dependen de las ideas que se encuentran alrededor. Creo que nuestra función primordial es desarrollar alternativas para las políticas actuales, mantenerlas vivas y disponibles hasta que lo políticamente imposible se vuelva políticamente inevitable”.

Esto podría interpretarse de la forma malvada que nos sugiere Klein o también podemos tomarlo como el momento que se realizan cambios, donde lo que antes parecía imposible de hacer ahora se vuelve inevitable.

No hay que haber estudiado los hanzi chinos (危机 weiji) que forman el término “crisis” para intuir que una crisis implica un momento peligroso de cambio, que puede traer consecuencias positivas o negativas.

Me puse a investigar para tratar de entender cual era la pieza que no encajaba en el mensaje, y gracias a un buen artículo de Johan Norberg pude descifrar el misterio (leanlo es muy bueno). Hasta antes de esto solo había encontrado ataques personales a Klein, su formación académica, la inexactitud de sus cifras, etc. Pero nada que pudiera refutar su teoría.

Norberg sostiene que si revisamos los hechos, una crisis o catástrofe no beneficia el libre mercado. Más bien el efecto es el contrario.

Cuando cayeron las torres gemelas en Nueva York, el pueblo norteamericano no se vio beneficiado por un incentivo para aumentar el número de comerciantes, ni acceso a mayores créditos personales para consumo, ni reducción del estado en su papel regulador de la sociedad; sino que ocurrió lo contrario: el gobierno de Bush decretó políticas que atentaban los derechos fundamentales de la persona, fortaleció el estado, le dió mayor poder a sus fuerzas del orden.

En el caso de la guerra de Irak y Afganistan, los grandes beneficiados no fueron los pequeños comerciantes, ni se impulsó políticas en favor de la libre competencia. Por el contrario se favoreció a ciertas corporaciones con nexos cercanos a Bush.

Caso Peruano
Si buscamos algún caso peruano, veremos que en Abril de 1992 Fujimori realiza un autogolpe cerrando el congreso, aduciendo que los congresistas de ese tiempo no lo dejaban trabajar (le negaban darle poderes sin fiscalización) . La gente asustada por los manotazos de ahogado del terrorismo, que se encontraba en declive y por lo tanto lanzando sus más furiosos ataques en todos lados (incluyendo Lima), apoya la medida.

El año 92 fue muy duro en particular para la gente de Lima que hasta ese entonces no había sentido tanto el terrorismo como el resto de peruanos, entre algunos casos podemos mencionar el asesinato de Maria Elena Moyano en Febrero, la destrucción del canal Frecuencia Latina en Junio y el coche bomba en la calle Tarata en Julio (como inicio de una semana de atentados). Como dato adicional, ese mismo mes fue la masacre de la Cantuta por parte del grupo Colina.

Ese mismo año, en Septiembre cae la cúpula de Sendero Luminoso (incluyendo al máximo líder: Abimael Guzmán), gracias a las acciones de la Unidad GEIN (la que tiempo más tarde sería desarticulada por el gobierno). A fines de Octubre de 1993 se aprueba una nueva constitución que permite la reelección presidencial, y en Noviembre el nuevo congreso es ocupado por una amplia mayoría del partido oficialista. Como detalle extra podemos mencionar que a inicios de 1995 se desata la guerra del Cenepa, y meses después son las elecciones presidenciales donde sale reelegido.

Si aplicamos la teoría de la doctrina del shock, podríamos decir que aquí también funcionó el apoyo del pueblo ante una situación crítica. En otras palabras, si aparece el cuco todos acatan las medidas del gobierno o salvador de turno, por más extremas que sean.

Libre economía vs mercantilismo
Algo que me llamó la atención en el artículo de Norberg, es que se da tiempo de explicar el caso Pinochet y su relación con Friedman. Según Klein, Friedman fue asesor de Pinochet, ergo asesoraba a malvados dictadores para seguir esparciendo la maldad del libre mercado.

Norberg por su lado explica que Friedman se negaba a visitar Chile por invitación de Pinochet porque no quería ser relacionado con dictadores. Finalmente Friedman visita Chile en 1975 por invitación de una fundación privada. Es en esta ocasión que Pinochet y Friedman se conocen, y este último aprovecha para hacerle una carta, explicándole como parar la hiper inflación y la necesidad que el país se abra al libre mercado para salir del lío económico en que estaban metidos.

Pinochet después de haber tenido 2 años a militares controlando la economía con una política paternalista, nacionalista y cerrada al extranjero, decide seguir el consejo de Friedman y poner a civiles economistas a cargo de la economía (valga la redundancia). El cambió funcionó y Pinochet asombrado de los resultados decide seguir esa ruta.

Tal como se sostiene, no solo dictadores como Pinochet abrazaron la política del libre mercado, sino países con gobiernos democráticos. Ante el quiebre de la Unión Soviética pasó a convertirse en una política inevitable, que incluso en la actualidad hasta grandes defensores del comunismo como China han terminado adoptando.

Entonces, ¿donde está el problema?. Después de comparar ambas posturas, lo que entiendo es que la doctrina del shock es efectiva para fortalecer gobiernos dictatoriales y asegurar políticas impopulares. Pero la pieza que no encaja es el libre mercado. El problema es el mercantilismo, el beneficio a corporaciones y monopolios. Esa es la clase de intereses que si podrían estar en juego y valerse de cualquier tragedia, causada o no, por grupos de poder.

Explicando con humor la crisis financiera de Estados Unidos

Economía, Humor

October 6, 2008

Vía Escolar.net encuentro un vídeo de 2 humoristas británicos explicando la crisis financiera de Estados Unidos. Es curioso que el vídeo data de Agosto del 2007.

El final es demoledor, lo dejo para que saquen sus propias conclusiones.

El ejemplo del presidente chino

Economía

June 7, 2006

Via Entretes

Por Andrés Oppenheimer

Cuando el presidente chino Hu Jintao visitó los Estados Unidos la semana pasada, su primera escala no fue la Casa Blanca, sino las oficinas de Microsoft y de Boeing en Seattle. Los presidentes latinoamericanos harían bien en tomar nota de este pequeño detalle

No es de extrañar que, aunque haya habido una leve recuperación de las inversiones en América Latina en los últimos dos años, el porcentaje de la inversión mundial que recibe la región esté disminuyendo.

Un nuevo estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas (CEPAL) muestra que mientras en la década de 1980 las inversiones extranjeras en latinoamérica eran el 12 por ciento de la inversión a nivel mundial, el porcentaje ha disminuido al 8 por ciento en la actualidad.

Comentando sobre la visita de Hu a Seattle, el principal experto de la CEPAL en inversiones extranjeras, Michael Mortimore, me dijo que en América Latina no se ven muchos casos parecidos.

“La mayoría de los presidentes latinoamericanos viajan a Europa o China en misiones comerciales con comitivas de 60 empresarios, pero no hay muchos presidentes que vayan a las sedes de las compañías”.

Hay excepciones, claro. Pero mientras China y sus vecinos asiáticos están cortejando abiertamente a las empresas extranjeras -especialmente las que producen bienes de la economía del conocimiento- y cabildean a favor de sus agendas comerciales visitando a los empresarios estadounidenses, muchos presidentes latinoamericanos o bien ignoran a las multinacionales, o las insultan para el aplauso de la tribuna en sus respectivos países.

El presidente venezolano Hugo Chávez y su colega boliviano Evo Morales critican casi a diario a alguna compañía extranjera. Y el presidente argentino, Néstor Kirchner, fue noticia dos años atrás cuando dejó esperando durante 45 minutos en su despacho a la entonces presidenta de Hewlett Packard, Carly Fiorina, hasta que la empresaria visitante se cansó de esperar y se fue.

Según un reciente estudio de la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), las inversiones extranjeras en América Latina y el Caribe cayeron de un promedio de $83,000 millones anuales a fines de los 90 a $72,000 millones el año pasado. Mientras tanto, la inversión extranjera en China subió de $43,000 millones a $60,000 millones, en el resto de Asia aumentó de $110,000 millones a $172,000 millones, y países de Europa del Este de $10,000 millones a $50,000 millones.

Pero lo más preocupante, y lo que explica en parte por qué muchas inversiones extranjeras en América Latina no generaron el auge económico que esperaban, es que pocas de estas inversiones fueron a las industrias de la economía del conocimiento, como las que se dedican a la investigación y desarrollo de patentes de software o nuevas medicinas, que son las que producen el mayor impacto económico.

La mayoría de las inversiones extranjeras en Sudamérica fueron a industrias de extracción de minerales u otras materias primas, o a plataformas de venta de productos como teléfonos celulares o carros. En México y Centroamérica hubo más inversión en manufacturas, pero en muchos casos se concentraron en operaciones de ensamblaje de productos importados.

Según la UNCTAD, entre 1994 y el 2002 las empresas multinacionales estadounidenses aumentaron sus operaciones de investigación y desarrollo en países en desarrollo de 7.6 por ciento a un 13.5 por ciento. Sin embargo, casi todas estas inversiones fueron a países como India y China. Las inversiones en investigación y desarrollo en Latinoamérica en el mismo periodo cayeron de un 4 por ciento a un 3.2 por ciento.

“En otros países, estamos viendo inversiones extranjeras de mayor calidad”, me dijo José Luis Machinea, el secretario general de la CEPAL, en una entrevista telefónica.

“Las inversiones que van hacia la extracción de materias primas para ponerlas en un barco no generan tantos ingresos, ni tienen tanto efecto multiplicador”.

Parte del problema, además de la baja calidad de la educación en muchos países latinoamericanos, es que la mayoría de los países de la región no buscan activamente inversiones extranjeras en industrias del conocimiento, dicen expertos.

Cuando la UNCTAD preguntó a gobiernos de todo el mundo si están buscando activamente inversiones en investigación y desarrollo, 15 de las 16 agencias de promoción de inversiones de países asiáticos respondieron afirmativamente. En Latinoamérica, sólo respondieron positivamente 2 de 18.

Mi conclusión: en América Latina, donde hay viejas sospechas -en algunos casos justificadas- sobre las compañías multinacionales, muchos presidentes no quieren ser vistos cortejando abiertamente a estas empresas. La gran ironía es que el país comunista más grande del mundo lo está haciendo a más no poder, logrando atraer cada vez más inversiones, y reduciendo dramáticamente sus índices de pobreza.

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Los banana business

Economía

June 5, 2006

Vía El Comercio

Por César Ferradas, Centrum Católica.

Desde hace muchos años, los países en “vías de subdesarrollo” son conocidos como “banana republics”, haciendo referencia no solo a su calidad de exportadores de materias primas, sino también a su cultura nacional, en tanto vida política, económica y social.

Tal vez ahora ya no se les conozca con un término tan peyorativo porque se ha acudido al eufemismo de llamarlos “países en vías de desarrollo”, pero el cambio de denominación no modifica, en esencia, las características intrínsecas de pobreza, marginación e injusticia que se les asocian.

Medrando dentro de esta situación de coloniaje, aún vigente en la estructura económica –y que se refleja brutalmente en lo social–, se ha desarrollado a lo largo de todos los países subdesarrollados un tipo de negocios a los que podríamos llamar los ‘banana business’, o empresas plataneras.

Estas organizaciones mantienen los esquemas tradicionales y obsoletos de visión, ejecución y control de sus negocios, muchas de ellas aconsejadas –dictadas, en realidad– por múltiples organismos de ayuda internacional, financiados y dirigidos por grandes capitales transnacionales que “asesoran” el qué, cómo, cuándo y dónde hacer las cosas.

Muy pocos de estos empresarios piensan en toda la comunidad vinculada (‘stakeholders’) y abundan los que solo buscan maximizar sus propios beneficios (‘stockholders’). Es que la gran mayoría no son empresarios, sino mercaderes, comerciantes o agiotistas a los que denomino “empresaurios”, que con perspectivas de cortísimo plazo hacen “caldo” con la gallina de los huevos de oro.

El ejemplo más dramático de este tipo de comportamiento en el ámbito mundial es el de la United Fruit Company de EE.UU., que después de una centuria recién cuestionó sus prácticas de explotación ya no aceptables en nuestros tiempos y que hicieron crisis (1997) debido a las malas relaciones obrero-patronales: huelgas y prácticas de trabajo ineficientes que le costaron más de US$90 millones. Tal reflexión los condujo a generar un cambio estratégico radical en su relación con la comunidad vinculada. Pero también a perder su nombre, sustituido ahora por Chiquita, una marca posicionada con éxito desde el siglo pasado como el nombre genérico del plátano en Europa. Así, en marzo del 2002, Chiquita Brands International emergió de la bancarrota. La reestructuración financiera eliminó US$700 millones de la deuda e intereses acumulados y US$60 millones en pagos anuales por intereses.

En su libro “Guerra de la Mercadotecnia”, Al Ries y Jack Trout aconsejan crear una categoría propia, con identidad y características diferenciales. Entendiendo la diferencia no como cambios cosméticos, sino como un profundo cambio en lo esencial del producto que ofrecemos y su relación con el medio ambiente. Y es que la política de seguidores (“Follow the leader”) no conducirá al éxito empresarial; seguiremos siendo el furgón de cola de un capitalismo superado que “ya fue”. Un modelo agotado, según Lester Thurow, que aún no sabemos superar. Porque siguiendo al líder nunca lo alcanzaremos y, lo que es peor, perderemos nuestra propia identidad.

Todo lo expuesto anteriormente debe contextualizarse, sin detrimento y menos perjuicio de desconocer los parámetros de calidad y exigencia de los mercados a los cuales nos debemos dirigir. Tal vez podamos resolver tal dilema volviendo a enfatizar sobre el tema de las ventajas comparativas, en lugar de seguir modas pasajeras y nefastas como, por ejemplo, la de sustitución de importaciones.

El verdadero desarrollo empresarial se encuentra en formular y ejecutar negocios basados en ventajas competitivas que estén desarrolladas sobre las ventajas comparativas reales que nos brinda nuestro entorno específico. Las ventajas competitivas que no se apoyen en ventajas comparativas reales, perdurables y sostenibles se convertirán, más temprano que tarde, en desventajas. Una suerte de harakiri (suicidio) empresarial.

Debemos iniciar un gran cambio estratégico dirigido a lograr la reconversión empresarial que el país reclama. Insertarnos realmente en la globalización, sin necesidad de recurrir a “proteccionismos disfrazados”. El libre comercio no requiere una legislación restrictiva, basta poner en práctica el viejo y simple sistema del “dejar hacer, dejar pasar” (Laisser faire, laisser passer).

Un cambio nacional de las empresas debe ser auspiciado, fomentado e incentivado por el Estado. Jamás dirigido, manipulado o controlado, ya sea por la burocracia pública o por oligarquías que no solo son de índole económica, sino que invaden el terreno político, buscando sus propios y egocéntricos intereses individuales. No se dan cuenta de que el mayor beneficio de sus empresas y negocios solo puede darse en tanto y cuanto colaboren a alcanzar el bien común. El bienestar de toda la nación es, en los términos definidos por el general José del Carmen Marín, fundador del CAEM: bienestar y seguridad nacional.

Entre cultura y clima laboral

Comunicacion, Economía

May 4, 2006

Vía El Comercio
Por David Fischman, ingeniero
“Si la cultura no está alineada con una buena estrategia, por más bueno que sea el clima laboral, a la empresa no le irá bien”

Imagine una empresa A, donde hay un ambiente excelente para trabajar. La gente la pasa bien, se divierte y tiene una buena actitud hacia los clientes. Pero, a pesar de tener una buena posición en un mercado, las cosas cambian cuando entra la empresa B, con costos muchos más bajos y con un cultura de austeridad. Por otro lado, los clientes cambian sus hábitos de compra y se vuelven compradores más sensibles al precio. Poco a poco la empresa A baja sus ventas, aunque su clima laboral sigue bien. Después de unos años, la empresa A baja sus ventas y márgenes, y queda cercana a la quiebra.

Entonces, ¿no es importante que una empresa tenga un clima de confianza y compromiso para triunfar? Sin duda que sí, pero esto es similar al funcionamiento de un auto. Un clima laboral de confianza es como el aceite del automóvil. Si falta lubricante, las piezas internas del motor se pueden fundir. Si no existe un clima de confianza y compromiso se generan fricciones innecesarias entre las personas que pueden ocasionar que la empresa pierda competitividad en el mediano plazo. Pero, volviendo al automóvil, aun con un excelente lubricante, si lo conducen hacia un abismo, el auto igual se destrozará. Lo que condujo la empresa al abismo fue su incapacidad de generar una estrategia competitiva y la carencia de una cultura organizacional que la soportase.

Existe mucha confusión entre los términos cultura y clima laboral. La mayoría de instrumentos para medir el clima se enfocan en mucho más que la satisfacción del empleado con el trato de la empresa o su nivel de felicidad en el trabajo. También miden el nivel de confianza, respeto, justicia y orgullo, y las relaciones con los líderes en la organización. Sin duda, sin importar cuál sea la estrategia de la empresa, tener un ambiente de respeto y confianza siempre es conveniente. Pero lo que nos ayuda a ser competitivos es una cultura alineada con la estrategia de la empresa. La cultura de una empresa es el conjunto de valores y creencias que el personal realmente tiene incorporado en sus mentes y corazones. Si la cultura no está alineada con una buena estrategia, por más bueno que sea el clima laboral, a la empresa no le irá bien.

Por ejemplo, usted puede creer que para competir en su mercado es necesario que su empresa tenga una alta velocidad de innovación, que implemente productos más rápido que la competencia. El pilar cultural de la innovación debe vivirse realmente en la empresa. Esto implica que las personas deberán tener una serie de creencias y conductas como: valorar la toma de riesgos, tolerar los errores, trabajar en equipo y colaborar sin importar las jerarquías, tomar en serio el humor y ser flexible ante el cambio, entre otras cosas. Para que el pilar cultural innovación se viva en una organización, hay que tener un plan donde todas las estrategias de recursos humanos estén alineadas a él. Por ejemplo, se debe premiar, reconocer y bonificar económicamente la innovación; tener una organización más horizontal con procesos laterales que estimulen el trabajo en equipo y tener actividades de integración creativas que fomenten la ruptura de esquemas del personal, entre otras.

En su empresa, trabaje ambas variables –el clima y la cultura– y estará más preparado para enfrentar los retos de un entorno cada vez más competitivo.

Telefónica, demandada por estafar en las cabinas

Economía, General

January 11, 2006

Interesante noticia publicada en el diario El Mundo y que encontré vía Microsiervos:

Un usuario demanda a Telefónica por estafar 1,2 millones diarios en las cabinas.

Al parecer las cabinas públicas de Telefónica no sólo se tragan el cambio en Perú, sino también en España (y quien sabe donde más).

Un usuario decidió investigar desde el 2003 unas 935 cabinas telefónicas, y comprobó que no devolvían el cambio exacto, rendondeando siempre hacia arriba.

El abogado del usuario ha calculado que este sistema le genera a Telefónica una ganancia de 1,2 millones de euros diarios en las 100.000 cabinas que tiene en España.

Es la primera vez que leo que alguien decide investigar a fondo las irregularidades de los servicios prestados por esta empresa. ¿Ustedes alguna vez han tenido problemas de este u otro tipo?