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Rostros del Mundo

Comunicacion, Creatividad

November 4, 2005

Vía la web de Slayer X, me enteré de la existencia de The Face of Tomorrow. Es un proyecto realizado por el fotografo Mike Mike, el cual consiste en fotografiar los rostros de cien personas en una ciudad, fusionarlos y obtener como resultado un rostro promedio femenino y masculino.

Estos rostros corresponden al ciudadano promedio en Lima (las fotos fueron tomadas en el Jirón de la Unión).

Sería interesante ver que tanta similitud hay con lo que nos presentan en los programas televisivos y la publicidad diariamente. Aunque los mayores argumentos que siempre oigo son “le presentamos a la gente lo que aspira a ser” o “es lo que le gusta a la gente”.

Otros ejemplos:

Rio de Janeiro

Hong Kong

Amsterdam

Manifestacion callejera para presentar McCann Argentina

Creatividad, Humor, Publicidad

September 19, 2005

Esto es para reír. La agencia de publicidad McCann se relanzó en Argentina de una manera bastante singular: organizando una manifestación callejera, parodiando a las clásicas marchas de protesta.

La nueva directiva de la agencia Papón Ricciarelli y el Chavo D’Emilio encabezaron esta singular marcha en la que se podía ver a modelos, madres con bebés, una orquesta sinfónica y muchos paseadores de perros, con pancartas que tenían lemas como: “McCann está con la publicidad que le gusta a la gente”.

La bulliciosa marcha realizada en Buenos Aires presentó el relanzamiento de McCann, y pretende proponer una nueva forma de acercar a la agencia con los consumidores.

Esta actividad es un ejercicio para conectarse con la realidad local, aprovechando la protesta social como medio para hacer figurar la agencia en el espacio público.

Ojala que aquí en Lima no se le ocurra a ninguna agencia copiar la idea, y decidan bloquear carreteras o prender llantas en la avenida Abancay.

En la web del diario Página 12 se puede encontrar un análisis sesudo sobre este tema. Entrar AQUI.

Los últimos 5 minutos….

Creatividad

December 29, 2004

Muchas veces al contemplar un producto terminado, en especial cuando este tiene la etiqueta de “creativo”, se olvida todo el proceso que fue necesario para llegar a su estado final. Una elaborada página web puede convertirse “en un par de efectos y botoncitos” o una campaña inteligente puede resumirse en “yo también pude haberlo hecho”. Las cosas no salen de la nada, y es facil trivializar un trabajo cuando no se conoce la labor que hay detrás.

El siguiente artículo escrito por Santiago Rodríguez para el ICEMED nos detalla más al respecto.


Los últimos 5 minutos
por Santiago Rodríguez

¿ Qué hay detrás del bloque de granito colocado en el vértice de la pirámide de Keops?
¿ Qué hay detrás del plato combinado que el camarero acaba de poner en nuestra mesa?
¿ Qué hay detrás del técnico que viene a reparar la fotocopiadora?

Un proceso y una cadena de abastecimiento.

La mayoría de hitos que jalonan nuestra supervivencia sobre la Tierra, podrían desmenuzarse en los pasos, pasitos, zancadas, que los precedieron. Descubriríamos así, desde la perspectiva que dan los siglos, un inmenso “proceso y cadena de abastecimiento”, un instintivo hombro con hombro, que se organiza como sistema de producción para domesticar a la Naturaleza.

No es preciso practicar seguidismo de las ideas de Eli Goldratt para admitir que “La Meta” – como la felicidad- está en el propio camino para hallarla.
Acercarse a una profesión de forma comprometida consiste en desentrañar antes los procesos que la alimentan y asumir todos sus “bloques” sin que nos ciegue el resplandor de aquel que concluye la pirámide.

Nuestro sector se presta a la llegada de “turistas” encandilados por la brillantez del hecho creativo final, pero poco dispuestos a acarrear trabajo a través del desierto de los briefings incompletos, los análisis de la competencia, las investigaciones de mercado, las visitas acompañando a la red de ventas, las áreas test …A pesar de ello nos gusta vanagloriar la actividad con la afirmación de que ponemos “ un 1% de inspiración y un 99% de transpiración”. ( Resulta fácil asumir el cacareo de la gallina si no tienes que partirte el culo – con perdón- para producir el huevo).

Fue significativa al respecto una encuesta entre nuestros profesionales en la que éstos manifiestan su predilección por ser creativos antes que vendedores. Incoherencia que ya antes Jacques Seguelá, el mítico publicitario consejero de Mitterrand, se había encargado de magnificar al asegurar que “el Marketing Directo es el fruto de los amores ilegítimos entre la Publicidad y las Ventas” reclamando para la creatividad una existencia descontaminada de algo tan vulgar como… los resultados que la sufragan.

Es humano y comprensible que la vistosidad del desenlace de nuestro trabajo, los trallazos de ingenio, atraigan a nuevas generaciones de profesionales como la bombilla a las mariposas. Pero no resulta igual de comprensible por parte de quienes lo realizamos cada día, y para evitarles que terminen chamuscados, que no orientemos sus ojos también hacia la realidad menos glamourosa de los otros peldaños que componen la escalera.

No se trata simplemente de reivindicar el mérito de otros compañeros con el justiciero “las cosas se hacen en equipo”. Sino de afrontar que aquí, como a cualquier sitio, se viene a trabajar, a desenterrar las ideas como mineros y no a dejar que ellas te encuentren como a poetas.

“Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando” que decía Picasso.

Así evitaríamos la tendencia suicida de tanto creativo a ponerse a resolver la campaña sin más condimento que un escuálido raport de dos hojas y una fuerte dosis de pundonor e inconsciencia.

Para aportar la alícuota parte de consejo que podría corresponderme, quiero compartir una hipótesis que puede ayudar en la producción creativa a no confundir el final con el principio.

Consiste en imaginar en la búsqueda de la solución la intervención consecutiva de tres profesionales diferentes. Un periodista. Un psicólogo. Un vendedor.

¿Cómo abordaría la búsqueda de información el periodista, si tuviera que llenar una plana entera con datos de interés? De pronto el briefing que teníamos nos parecerá muy poca cosa y buscaremos información hasta debajo de las piedras, hasta que el producto confiese todos los atributos que guarda dentro.

¿Cómo analizaría un psicólogo las reacciones del consumidor ante lo que estamos transmitiendo? De pronto descubriremos la dificultad para motivar a un ser humano, y que hay que convertir las características en ventajas y éstas en beneficios a disfrutar.

¿Con qué ingenio y simpatía expondría un vendedor los datos del periodista y las claves del psicólogo? De pronto comprendemos que no es suficiente con decirle “ soy la marca X, mírame cuando te estoy hablando”.

Se me olvidaba: también hace falta un creativo. Pero sólo durante los 5 minutos finales para pasar a limpio el trabajo de los otros tres.

Los Seis Sombreros

Creatividad

September 15, 2004

Los Comunicadores estamos condicionados a pensar todo el tiempo creativamente. Dicha creatividad no es infinita y necesita ser “recargada”.

Tradicionalmente se cree que para tener una idea “genial” hay que inspirarse en una musa (no confundir con la chica que les gusta). Esta musa la podemos encontrar en cualquier parte, no sólo en el rostro de una persona, también puede ser un paisaje, una conversación, lo que sea.

En la actualidad hay menos misterios alrededor del proceso creativo, y una de las técnicas que convencionalmente usamos es la de los seis sombreros. Tal vez los que más hablen de esto sean los publicistas, pero en general todos los comunicadores trabajamos con ella.

¿Qué es la técnica de los Seis Sombreros?
Consiste en abordar una situación con un pensamiento de tipo lateral, en el cual usamos seis formas de ver lo mismo, cada cual distinta de la otra. En conjunto nos dará una visión global y heterogénea de la situación.

¿No entendieron? es simple, un profesor nos daba este ejemplo para ilustrarlo:
6 personas ven un elefante desde posiciones diferentes y cada uno ve una parte distinta de este: uno ve la cola, otro sólo ve la trompa, otro ve una oreja, otro ve una pata.

Cada uno ha visto una parte distinta y lo más probable es que el que vió la trompa trate de convencer al que vió la cola, que el elefante es la trompa.

En el pensamiento lateral en vez de confrontar estas versiones, se unen todas para tener una visión global y darse cuenta que el elefante es más que una trompa o un cola por separado.

Los seis sombreros es pararse desde posiciones distintas para ver lo mismo, pero con una actitud distinta: uno verá solo información, otro verá con las emociones, otro con la lógica, etc.

Hace poco encontré un artículo en una comunidad virtual llamada “El Club de la Efectividad” en donde hablan de los seis sombreros. Para quién este interesado, le paso el enlace al artículo completo. Es un poco largo pero muy interesante.

Después de leerlo, es posible que les ayude a abordar cualquier situación de una manera más efectiva.

Ir al artículo de los Seis Sombreros