Leche Gloria vs La Diversidad Cultural

Estuve revisando recientemente el blog de marketing y publicidad del diario El Comercio y me llamó la atención la discusión sobre la última publicidad de leche Gloria que se burla de los chatos.

El post menciona que la ONG Aprodeh (defensa de derechos humanos) se ha quejado formalmente por discriminar a los “chatos”, sabiendo que estadísticamente nuestro país está lleno de gente de estatura baja. El desenlace ha sido disculpas públicas por parte de la agencia publicitaria y modificación en el mensaje publicitario.

Sin embargo a opinión de los comentaristas, hay algo más grave que burlarse de los chatos, y es la práctica común de la empresa Gloria de usar solo modelos y actores que por su apariencia no representan a la mayoría de nuestro país.

Se califica de racista por poner “blancos”, “arios”, caucásicos”, “albinos” y una ausencia permanente de “mestizos”, “cholos”. Hasta aquí todo bien en cuanto a defender algún tipo de discriminación por sesgo, sin embargo algo llamó poderosamente mi atención, un mensaje entre líneas.

Los defiendo pero no me identifico con “ellos”

Cuando se exige que haya presencia de personajes mestizos en la publicidad no se usa el pronombre “nosotros” sino el “ellos”, es decir como algo ajeno a la identidad de los comentaristas.
Me causa curiosidad porque alguien se indignaría al no ver representado en la publicidad a un grupo del cual no se siente parte, es como si yo me indignara por no ver “emos” en los comerciales.

El argumento oficial es “porque son el grupo mayoritario de este país”. Lo curioso es que siendo el grupo mayoritario, el que argumenta sigue sin sentirse parte de este. ¿Por qué no vemos mensajes como: “no me siento identificado con ese modelo con cara de argentino porque yo no soy tan blanco como él”? En vez de eso vemos frases clichés como “puros blanquitos y no ponen a los cholos, eso es racismo”.

No quiero que se piense que estoy a favor de defender la presencia de modelos argentinos en nuestras pantallas locales y que se diga que representan a la mayoría de la población. Sin embargo me sorprende esa despersonalización y posición neutral.

Cuando se dio la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, quienes participaban eran los directamente afectados, lo cual es natural pues por instinto de supervivencia uno reacciona si se siente vulnerado. Entonces ¿por qué no se da eso en la lucha contra el racismo en el Perú? ¿Por qué son otros que vienen a adoptar una actitud paternalista y condescendiente para proteger a “los otros”?.

Tengo la teoría que es un problema de identidad, en el cual tal vez la persona que reclama por no ver diversidad cultural en la publicidad se identifica con ese modelo “blanquito”, se siente cerca de este, pero no lo suficiente como para que le queden ganas de reclamar por algo que le parece incorrecto.
Si no te identificas lo suficiente con el modelo expuesto para considerar “normal” la publicidad, pero tampoco estas en el bando de los afectados, entonces ¿Cuál es tu grupo?

Dejo la pregunta abierta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *