Las corporaciones como psicopatas

El sabado estaba leyendo la columna de Gustavo Rodríguez en El Comercio, el tema era un analisis del documental “The Corporation“. Recordé las ideas que me dejó cuando ví esta producción canadiense unos meses atrás.

La premisa de The Corporation es analizar la historia de las corporaciones a través de diversos casos de estudio y crear un perfil psicológico de estas.

La conclusión es que si las corporaciones fueran personas, muchas de ellas serían psicópatas, que aplastan y destruyen todo lo que las rodea con tal de lograr sus objetivos.

Esto puede entenderse por muchas prácticas que ahora se consideran comunes: destrucción de la competencia, despidos masivos, fusiones, presión sobre países para conseguir mayores beneficios, destrucción del medio ambiente, etc.

La figura legal de darle a las corporaciones una identidad de persona jurídica libera a sus directivos de sus actos, y les permite cierta “impunidad” que, en el peor de los casos castiga a la persona jurídica y no a las personas “reales”.

Se entiende que si una corporación no puede ser llevada a prisión, la única opción que queda son las sanciones económicas y restricciones para trabajar en algunos mercados. Un ejemplo claro es Microsoft. A pesar de todos los juicios y todas las sanciones hechas contra esta empresa nunca veremos a Bill Gates en prisión porque la responsabilidad es de la persona jurídica (la empresa).

Esta definición lleva a comprender mejor como funciona la Responsabilidad Social Corporativa. Si imaginamos que las empresas son personas entonces entenderemos que Responsabilidad Social no es hacer periódicamente donaciones para alguna comunidad pobre.

Tal como lo menciona Gustavo en su artículo, es como una persona que va todos los domingos a misa pero en su casa trata de lo peor a sus trabajadores.

Una empresa socialmente responsable sería aquella preocupada por el impacto de sus acciones en su entorno. Si yo como persona arrojo basura a la calle, estoy contaminando. Multipliquen esto por el impacto que puede generar una empresa que tiene el poder de mil personas.

Además, socialmente responsable implica darle verdaderas oportunidades de desarrollo a las personas que trabajan para mí, ofrecerle productos de calidad a mis clientes, recompensar con justicia a mis proveedores y cumplir con mis obligaciones.

Tal vez no se insistiría tanto en el tema de la Responsabilidad Social si no fuera porque a muchos se les ha olvidado que el mundo no le pertenece a nadie, estamos de paso por aquí y como dice el dicho “si lo rompes, lo pagas”.

Quiero cerrar el tema recomendando la lectura de un texto sobre la Internacionalización del Amazonas. Si bien huele a Hoax sobre su origen, no le quita mérito en contenido.

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