Juan Pablo II y las relaciones públicas

Gabriel Dreyfus realiza un interesante análisis sobre Juan Pablo II desde el punto de vista de las comunicaciones. La gestión realizada por el recién fallecido Papa habría beneficiado a la Iglesia Católica a nivel de Relaciones Públicas, pero también este artículo da cuenta del avance de otros pensamientos religiosos como el Islamismo y la Iglesia Protestante.

Extraído de AdLatina

Juan Pablo II: ¿Un genio de las relaciones públicas o un fracaso de marketing?

Creo que los no católicos no pueden hablar del Papa como líder de una iglesia a la cual no pertenecen y los verdaderos católicos no pueden juzgar al Vicario de Cristo en la Tierra ungido, según sus propias creencias, por el Espíritu Santo.

Pero lo hacen.

Yo, simplemente, quisiera analizar al Papa (que abarcó gran parte de mi vida profesional) desde la profesión de toda mi vida: la publicidad.

Nadie como Juan Pablo II hizo tanto por el acercamiento de la Iglesia Católica con otras religiones.

Llamó “hermanos mayores” a los judíos y fue el primer Papa en rezar en una sinagoga.

Pidió perdón por las cruzadas que atacaron, fundamentalmente, al Mundo Musulmán.

Estuvo muy cerca de lograr la reunificación de la Iglesia Anglicana con el Vaticano.

Viajó más que ningún Papa y casi no dejó lugar sin visitar: países del Primer Mundo, del Segundo y del Tercero.

Si el Segundo Mundo era el comunista, Juan Pablo II contribuyó mucho a derribar el Muro (aunque también derribó muros invisibles, mucho más altos y mucho más antiguos).

La Unión Soviética se desmembró como quien separa un puzzle que no podrá volver a armarse jamás.

Durante su papado Europa se unió y en la Unión Europea los católicos son mayoría.

Pero los luteranos siguen siendo luteranos, los metodistas siguen siendo metodistas, los anglicanos siguen siendo anglicanos y los ortodoxos siguen haciendo la señal de la cruz para el otro lado…

En Europa creció el poder de la Iglesia, pero no sus fieles.

Los que le quitan mercado a la Iglesia Ortodoxa Rusa son las iglesias protestantes norteamericanos.La religión de los Bush. La misma que penetra con fuerza incontenible (como si fuera Wallmart) en el mayor “mercado” católico del Mundo: América Latina. Y lo hace con diferentes “marcas”: evangélicos, pentacostales, mormones, testigos de Jehová…

Juan Pablo II fue un Papa lo suficientemente renovador y fuerte como para excomulgar a Monseñor Lefevre, separando de la Iglesia a los ultraconservadores medioevales.

Pero creo que fue demasiado conservador como para entender que los sacerdotes latinoamericanos, adherentes a la Teología de la Liberación, eran los únicos capaces de oponerse a los pastores del imperialismo norteamericano.

Son de izquierda, sí. Como sin duda lo era San Francisco de Asís. Los santos convierten. Los papas gobiernan.

Sin duda Teresa de Calcuta será más recordada por la historia (y por la propia Iglesia) que Juan Pablo II. Y en esto se basa la fuerza de la Iglesia Católica Apostólica Romana: el poder político de Roma y el sacrificio de sus misioneros.

Personalmente, no creo que los viajes papales sumen fieles: son buenas relaciones públicas con sus propios “clientes”. Y a pesar de todos sus viajes y de toda su inteligencia y de toda su cultura, Juan Pablo II nunca dejó de ser un papa polaco. Capaz de entender (pero no sé si de sentir) al Tercer Mundo.

Mientras su Iglesia sólo tuvo un crecimiento vegetativo (debido al aumento de población), los musulmanes se multiplicaron por dos y los evangélicos norteamericanos por cuatro.

No creo que la mayoría de ellos “sientan” a Latinoamérica más que Roma, pero sí que la conquistan con un mayor poder económico destinado a tal fin.

En la guerra (no siempre armada) entre el fundamentalismo islámico y el fundamentalismo evangélico, la Iglesia Católica puede quedar relegada al tercer lugar.

A los funerales de Juan Pablo II fue todo el mundo: Bush y Castro, Irán e Israel, los “buenos”, los “malos” y los “otros”, no faltó nadie importante…

Todos le dijeron adiós a un genio de las relaciones públicas.

Perdonando la herejía, el próximo Papa debería saber que el mercado se conserva y crece en base a una adecuada política de marketing. Basada en la publicidad. Y que en el Siglo XXI, el púlpito más importante está en la pantalla de TV. Incipientemente, también en internet.

Hoy, las mayores cadenas internacionales son norteamericanas y evangélicas. Además de los innumerables programas con pastores carismáticos que, a veces también rozan la práctica de la medicina ilegal.

Como decían las abuelas: “la Iglesia Católica está poco y nada”.

Hasta la religión judía, que no es proselitista, tiene espacios para conservar su “mercado” o para competir entre ortodoxos, conservadores y renovadores.

“Si Mahoma no va a la montaña, la montaña viene a Mahoma,” aseveran los musulmanes. Si la gente no va a la Iglesia, la Iglesia debe ir a la gente. Con el “milagro” de una buena estrategia comunicacional y adaptada a la época en que vivimos.

Porque el hábito sí hace al monje y casi todas las monjas se siguen vistiendo como las mujeres medioevales, cuando la Iglesia (para bien o para mal) se mezclaba más con la gente.

En las cárceles, al menos en la Argentina, los internos que quieren escapar de la violencia de otros presos se refugian en los “pabellones evangélicos”.

Una vez, irónicamente, Stalin preguntó: “cuántas divisiones tiene el Papa?” Se refería a divisiones militares. Juan Pablo II les demostró a los herederos de Stalin que su Iglesia era más fuerte que los ejércitos.

Pero la iglesia de George Bush está aplicando el mismo método en América Latina: con publicidad y promoción para los más humildes. Y con Halloween entre los más pudientes.

El anticomunismo (cuando ya no hay comunismo) de casi toda la jerarquía católica de América Latina (durante el Papado de Juan Pablo II) le dejó las puertas abiertas a su mayor competidor religioso.

¿Fue un error o quizá prefirió el evangelismo norteamericano a la Teología de la Liberación?

Algún Papa, cuando los Cardenales estaban horrorizados por los harapos de San Francisco dijo: “Déjenlo, él es quien nos traerá a la gente de vuelta a la Iglesia”. Y después transformó la hermandad en una orden.

Yo no sé si el próximo Papa será más “publicitario” y menos personalista, latinoamericano o latinoamericanista, pero la Iglesia (o el Espíritu Santo) por lo general no se equivoca.

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