Terminando la universidad

El antiguo grupo musical Río decía en una de sus canciones: Estar en la universidad es una cosa de locos.

Y este loco acaba de finalizar su etapa universitaria, al menos a nivel de pregrado. Años y años metido en las aulas con la gentita de comunicaciones (y sus chicas lindas), para finalmente salir a la calle, el mundo real, ese que te dicen tus amigos egresados: “la calle esta dura, hermano”.

Atrás quedan las cachimbadas (cachimbo = estudiante que recien ingresa), las noches de amanecida haciendo trabajos, las celebraciones despúes de examenes, las iniciativas estudiantiles (talleres, círculos), la organización de proyecciones de animación japonesa en la universidad, la chica que tanto te gusta y está en tu misma clase (historia que se repite a lo largo de los años), las charlas con los profes, la reuniones con los amigos en la cafetería y sobretodo el afirmar un territorio, un espacio que te pertenece a tí y tu grupo dentro del campus.

Ese curso que de milagro aprobaste, ese día que conociste a tus mejores amigos de la universidad y de toda la vida, esa chica que empezó como la amiga de tu amigo y terminó siendo tu novia, ese rincón perfecto que descubriste para tomarte unas cervecitas despúes de las clases y que fue escenario de tantos buenos momentos, tus celebraciones, errores, tropiezos y victorias; todo eso forma parte de la experiencia universitaria.

Ahorrando en el bus pero gastando en la discoteca exclusiva para darte ese gustito. Comprando menú de 3 soles un día y otro consumiendo la costosa micro hamburguesa de Mc Donalds. No hay duda que somos una paradoja, andamos sin dinero pero nos la ingeniamos para comprar eso que tanto queríamos.

“Prestame una luca”, frase típica que te salvó tantas veces la vida y te permitió tomar el bus de regreso a casa o para comprar la galleta que te serviría de almuerzo.

Son tantos los recuerdos y situaciones, difíciles de resumir en breves líneas, pero que tratan de resumir lo que es tal vez una de las etapas mas bonitas de tu vida, la era en la que te hiciste hombre/mujer asumiendo responsabilidades “reales”, afirmaste tus principios, enriqueciste tus pensamientos, expandiste tus horizontes, creciste como persona, maduraste y te diste cuenta de que hacia algún lado debes ir y descubriste que es lo que más te gusta y que es aquello que quisieras hacer el resto de tu vida.

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