El sube y baja de los reality shows

Artículo cortesía de AdLatina

Las grandes cadenas de televisión se empeñan en inventar nuevas variantes de un formato que, en el último año, les ha deparado más de un traspié. Su supervivencia se explica por una ecuación inversión – rendimiento bastante favorable y porque, en parte, estos programas vienen a llenar el espacio vacante que dejaron las series del estilo “Dallas” o “Dinastía”. Por eso, no conviene apostarle todos los números, pero tampoco puede echárselo en el olvido.

¿Terminar definitivamente con los reality shows o atosigar a la audiencia con ellos hasta convertirlos en la única opción y asegurar su éxito?

Tal parece ser la pregunta que ronda por la cabeza de los programadores de televisión, debido a los malos resultados que tuvieron los programas sin un guión definido estrenados durante la última temporada. Sin embargo, aunque muchos crean que el fin está cerca, algunas nuevas series de este estilo parece demostrar que el formato llegó para quedarse, y parece que por un buen rato. Los directores de televisión siempre se las ingenian para sorprender con nuevas producciones que hacen tirar por la borda los análisis y estadísticas que insisten en anunciar su final.

Un ejemplo de esto fue el estreno de la cuarta temporada de “American Idol” por la señal Fox, la semana pasada. Durante dos horas, el primer programa atrajo la atención de 33,6 millones de espectadores, y midió muy bien entre el público adulto –de 18 a 49 años. De esta forma, queda demostrado que los reality aún guardan algo nuevo para mostrar. La cuestión es saber usar las estrategias adecuadas.

En este sentido, Isoul Harri –de la revista Upscale- habla de la nostalgia de la audiencia como un factor que puede ayudar a convertir un programa en un éxito. “Desperate Housewives” –de ABC- se ubicó entre los diez primeros, según los datos de Nielsen Media Research; y esto se debió a la capacidad de llenar el vacío que dejaron programas que fueron boom en los ‘80s, como “Knots Landing”, “Dallas” y “Dynasty”.

“Lost” fue otra de las producciones que logró insertarse entre los diez primeros puestos del ranking, apoyando la teoría de que volver a las series dramáticas parece ser la llave para no alejarse demasiado de las puertas del éxito.

Además, otro factor a tener en cuenta es la relación entre la inversión -que suele ser baja en los realities- y el rendimiento, que suele ser lo suficientemente elevado en proporción a lo que en ellos se invierte.

“Los reality todavía no tienen el desarrollo ni los costos de producción asociados a los programas guionados”, dijo Laura Caraccioli-Davis, de Starcom Entertainment.

Una temporada para el olvido

Según un análisis de Magna Global -basado en datos de la Nielsen Media Research-, durante la semana del 5 de diciembre estos programas no guionados alcanzaron el 19.5 por ciento de las listas de programación en las horas de mayor audiencia –lo cual representa más de 7 por ciento que en la misma semana del año anterior.

Estas estadísticas podrían bajar en el que caso de que Fox decida incluir en sus listas una menor cantidad de realities el próximo otoño, a juzgar por los malos resultados que obtuvo con casi todos los nuevos shows sin guión definido lanzados el otoño pasado, desde “The Casino” hasta “The Next Great Champ” –que fue levantado-, pasando por “My Big Fat Obnoxious Boss” o “Rebel Billionaire”.

Por otra parte, la mayoría de los canales prefiere incorporar algún programa con un guión ya escrito antes que continuar con la tendencia de los realities. “Cuantos más shows con un buen guión funcionen bien, menos tiempo se dedica a los realities”, dijo un agente de ICM, Steve Wohl.

De este modo, mientras la temporada pasada era casi excluyente para tener éxito que la palabra reality apareciera en una parte importante de la programación del canal, ahora todo indica que los directores tendrán que hilar más fino en cuanto a los contenidos de estos envíos.

Y si bien la temporada mostró algunos éxitos –como “Wife Swap”, de ABC, o “The Biggest Loser”, de NBC-, los fracasos hicieron más ruido y amenazaron con un final no muy lejano de los realities.

De hecho, varios fueron los programas que no colmaron las expectativas iniciales: “The Benefactor” –la serie que destacó al propietario de Dallas Mavericks, Mark Cuban, fue reducida a seis capítulos desde los ocho programados, por falta de espectadores-; “The Next Great champ”, de Fox, fue levantado del aire a sólo dos semanas de su estreno; y shows como “The Rebel Billonaire” sólo alcanzaron a posicionarse en el puesto 95° entre el público.

En busca de culpables

¿Por qué al público ya no le atraen estos shows tanto como antes? La búsqueda de culpables va desde directores y programadores hasta a los propios presidentes de los canales o una simple cuestión de tendencias.

Para los críticos de la industria, la mayor responsabilidad se la llevan los programadores de TV que, dada su falta de imaginación, buscaron copiar ideas de otros, que finalmente no resultaron ser del todo buenas, según expresó Tom O’Neil en In Touch Weekl.

Por su parte, el presidente de CBS –Les Moonves- admitió, en la convención de invierno de críticos de TV –en Los Angeles-, que el error había sido suyo, al incluir en la programación el programa “The Will” –cancelado tras su estreno-, ya que “no era el mejor momento”, afirmó.

Aunque los realities les jugaron una mala pasada en la temporada anterior, los malos resultados les sirvieron a los directores de TV para aprender algunas lecciones, en especial en lo que se refiere a la importancia de mantener una programación de calidad.

El presidente de Fox Entertainment, Gail Berman, sostuvo que la cantidad de reality shows puede ser una clave, tanto para la continuidad del éxito como para la calidad del género. Y agregó que tener tantos programas sin guión dentro de su programación fue algo problemáticos para Fox.

En la misma línea, el responsable de estrategia y asuntos de negocios para Magna Global Entertainment –Frances Page- le bajó el tono al problema y sostuvo que también las comedias y dramas guionados sufren fracasos, y que cada red está continuamente aprendiendo qué es lo que quiere su espectador.

Lo que se viene

Los canales ya están pensando cuáles serán los nuevos reality shows que inundarán las pantallas de los televidentes. Entre los que ya se definieron están “The Scholar”, a estrenarse a fines de año; y “Brat Camp” –de ABC-; “The Cut” y “The Next Great Rock Star” –CBS-. “The Law Firm” –de NBS-, entre otros. La lista incluye hasta la búsqueda de un nuevo miembro para “Saturday Night Live”.

Por su parte, Fox ya presentó su nuevo estreno: “Who’s your daddy?”, cuyo resultado se aleja bastante de lo que puede entenderse como un buen comienzo: se ubicó muy bajo en el ranking y sólo logró atraer a 6.3 millones de espectadores. Y si bien Fox -aún teniendo el número record de reality shows en horas de mayor audiencia- ha logrado estirar el promedio a 2.8, la mayoría de los investigadores de agencias de medios cree que la cadena no podrá sostener ese nivel con su nuevo reality.

Los programas de televisión que fueron llamados de reality shows consisten en un seguimiento y espionaje de las cámaras televisivas a personas comunes, en distintas situaciones, teniendo o no su consentimiento. Y todo lo que capta la cámara puede seguirse tanto a través de la televisión paga –en algunos casos, las 24 horas; y en otros, en los horarios en que vaya al aire el programa- como por Internet. Por último, el público es quien vota –por teléfono o a través de la Web- quién debe irse cada semana o, en última instancia, lo deciden los mismos participantes a través de un voto secreto, hasta llegar a un ganador que no sólo se lleva una considerable suma de dinero sino también sus 15 minutos de fama.

Muchos países se suscribieron a “la onda reality”: Suecia, Austria, Alemania, Dinamarca, Estados Unidos, Argentina, Uruguay, España, México, Portugal, Brasil, Chile, Venezuela, Colombia y Rusia. Pero el origen de este tipo de programas hay que buscarlo en la televisión holandesa. En 1999 se creó un programa de televisión en homenaje a la novela “1984”, escrita por George Orwell en 1948, en la cual el autor imaginaba el mundo en 1984 y hablaba de alguien llamado “el Gran Hermano”, que veía y vigilaba a todos los hombres, todo el tiempo.
Al poco tiempo, el “Big Brother” nacido en la cabeza de algún genio de la televisión holandesa sufrió diversas variantes y fue emitido por cadenas como la CBS, ABC, NBC, Terra España, Telecinco, Fox, Televisa, TV Azteca, SKY y canal Court TV, entre otras.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *